¿En qué consiste la norma IFS?

IFS son las siglas de International Food Standard, una certificación reconocida internacionalmente y enfocada a garantizar la comercialización de productos alimentarios seguros.

Ebrocork IFS 3.1

En sus inicios, la norma IFS fue desarrollada por distribuidores alemanes, franceses e italianos, con el fin de certificar la seguridad de los productos de alimentación comercializados por las empresas en el mercado europeo. Esta certificación tiene dos objetivos esenciales, que permiten garantizar la calidad y seguridad alimentaria de los productos. Por un lado, establece una normativa de aplicación común para toda la industria alimentaria, de cara a que pueda ser evaluada en cada uno de los países de manera uniforme. Por otro, garantiza la transparencia en toda la cadena de suministro alimentario, mejorando así la seguridad alimentaria de los productos elaborados.

 

¿Por qué es importante contar con la certificación IFS?

 

El hecho de tener esta certificación otorga numerosos beneficios a las empresas del sector de la alimentación. En primer lugar, transmite una mayor confianza a los clientes acerca de la calidad y seguridad de sus productos, no solo porque implica el cumplimiento de las normas establecidas, sino también porque las compañías que cuentan con la norma IFS son auditadas por organizaciones certificadoras independientes. De esta forma, se garantiza plenamente el cumplimiento de la legalidad, la seguridad y la calidad de los alimentos elaborados, mediante unos estándares comunes.

La implantación de esta norma, además, implica acciones concretas en diferentes ámbitos y procesos de la empresa que ofrecen ventajas competitivas muy importantes, tanto de forma interna como para proveedores y clientes:

  • Reduce los costes de homologación de los proveedores.
  • Incluye la implantación de un plan contra el fraude alimentario y la puesta en marcha de un plan de food defense o sistema de defensa alimentaria.
  • Permite un control de alérgenos más riguroso en todas las fases de fabricación.
  • Incluye la formación de todo el personal en el ámbito de la Higiene y la Seguridad Alimentaria.
  • Implica la revisión del plan APPCC (Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico) implantado en la empresa.

 

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¿Cuáles son las consecuencias de no tener la IFS?

 

Las empresas comercializadoras de productos alimentarios que no cuenten con un certificado IFS (o BRC) están en clara desventaja competitiva frente a las compañías de la competencia, puesto que este tipo de certificaciones garantizan la seguridad y la calidad de los productos, un aspecto especialmente relevante en el sector de la alimentación. Las consecuencias, por tanto, implican una pérdida de cuota de mercado directamente relacionada con la falta de confianza de los clientes. Además, la elaboración de productos sin calidad ni seguridad alimentaria demostrable por un organismo independiente puede suponer un importante aumento de los gastos.

La certificación IFS permite tener una guía clara de cómo se deben adecuar las instalaciones de la empresa para impedir la aparición de numerosos problemas. En el caso de las instalaciones de bodegas, la norma IFS permite anticiparse y evitar situaciones que pueden ser críticas para la empresa como:

  • Contaminación cruzada debida al diseño incorrecto de las diferentes salas de proceso.
  • Empleo de materiales constructivos inadecuados.
  • Falta de higiene en el interior.
  • Carencia de seguridad en las instalaciones y en el producto almacenado (depósitos, botellas, barricas, etc.) al no contar con un plan food defense o un control de entradas y preservación de producto.
  • Ausencia de sistemas de detección de entrada de contaminantes químicos, físicos (cuerpos extraños), alérgenos, microbios, etc. que se contemplan en los sistemas de análisis de peligros.
  • Falta de información por parte del personal en todos los ámbitos relacionados con la seguridad alimentaria, como higiene, limpieza, mantenimiento preventivo, principios del Análisis de Peligros y Puntos de Control Críticos.
  • Ausencia de protocolos de acceso para visitas y empresas externas, como servicios de limpieza o mantenimiento.

 

Para cualquier empresa del sector de alimentación, poseer la certificación IFS (o en su caso, BRC) es un requisito esencial de cara a ser competitivas un mercado de alta exigencia, puesto que garantiza la seguridad y la transparencia en todos los procesos y productos que comercializa.

 

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